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ESPECIALES GENERAL
Arquitectura sensorial de Matthew Mazzotta. The Cloud House

El diseñador y artista Matthew Mazzotta crea un espacio arquitectónico donde las sensaciones sensoriales llevan al usuario a la calma y la relajación al mismo tiempo que plantea la cuestión fundamental entre la interdependencia del ser humano con la naturaleza.

Construida con restos de una granja abandonada, con madera y metal reciclado, The Cloud House (La casa nube) actúa como un retiro meditativo y reflexivo sobre la intensidad de la vida moderna y una demostración de nuestra frágil dependencia de sistemas naturales.

Un espacio diseñado para promover la meditación y la reflexión tranquila. Desde la comodidad de una mecedora de madera, el usuario se sumerge en una experiencia rural, ofreciendo a los transeúntes un momento único, el disfrute de las plantas aromáticas comestibles frescas mientras toman el sol al sonido de la lluvia. Sentados en las mecedoras, los usuarios activan la nube artificial que sobre ella encontramos, consiguiendo una explosión de sensaciones.

Pocos sonidos en este mundo son tan satisfactorios como el de la fresca agua de la lluvia cayendo sobre un techo de hojalata. Sin embargo, esta relajante sensación es sólo uno de los elementos de la nube, un sistema cosecha de agua de lluvia único, interactivo creado por el diseñador Matthew Mazzotta en Springfield, Missouri.

El agua de lluvia natural se recoge y se almacena en un tanque subterráneo, bajo la construcción, a continuación, gracias al suave movimiento de la mecedora, el usuario activa un sistema que bombea agua recogida hasta la sobrecarga ( la nube)  consiguiendo un sistema de caída y recogida continuo. Gracias a este sistema se consigue crear el sonido cálido y agradable de la lluvia sobre un techo de chapa, incluso en los días más soleados, al mismo tiempo que las plantas comestibles son regadas y crecen abundantes en el alféizar de las ventanas.

Un proyecto que ofrece un retrato sutil de la dependencia de la humanidad en los sistemas naturales, un símbolo de como la humanidad y la naturaleza están profundamente entrelazados y son en consecuencia interdependientes. La casa nube ofrece la posibilidad de desconectar  y sumergirse uno mismo en la frágil belleza de la naturaleza, independientemente del tiempo, un espacio en el que la mente y el cuerpo alcanzan la quietud y abren su conciencia hacia las circunstancias del entorno que nos rodea.


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Arquitectura y Empresa .09-04-2017
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